Escribimos esta crónica gracias a las aportaciones de Inés Peña Bueno, Violeta Fatás  y Jorge Yetano.

Nos encontramos el domingo 30 de noviembre a las 9 de la mañana. El día es  frío y está lloviznando. Aun así todos estamos animados y salimos rumbo a Pamplona, donde nos espera la maravillosa gente de Jazar.

Jazar es una antigua ikastola de Pamplona que sus nuevos ocupantes han recuperado para convertirla en la sede de su asociación cultural. Han arreglado las carpinterías, han hecho el sistema de prevención de incendios, han construido los muebles… el espacio está vivo, tiene un alma especial porque se respira el esfuerzo de los que nos reciben, con una sonrisa en la cara  y una mesa repleta de cruasanes y café.

Comienza la visita con esta cálida bienvenida. En una pared han preparado una proyección con fotografías de cómo estaba el espacio cuando llegaron y de cómo se fue transformando. Un año y medio separan las primeras imágenes del día de hoy. Forman parte de la asociación unas 80 personas, 20 de ellas implicadas de forma continua. Todas las decisiones se toman en Asamblea, aunque hace unos días decidieron constituir algunos grupos de trabajo para agilizar ciertas decisiones y acciones: 1. Administración y economía; 2. Definición de proyecto; 3. Gimnasio; 4. Limpieza; 5. Mantenimiento; 6. Programación; 7. Cocina/­barra; 8. Arquitectura; 9. Comunicación; 10. Legislación. Aunque algunos grupos de trabajo son permanentes, otros se hacen y deshacen según las necesidades del proyecto. Se reúnen una vez  por semana, alternando la Asamblea y los encuentros de los grupos de trabajo.

Jazar

Jazar_ Fotografías de Álvaro Albajez

Explican detalles de la gestión mientras nos acompañan en la visita del edificio. Se compone de 5 plantas, 3 de ellas de acceso comunitario, es decir, están abiertas. El uso de los talleres de estas plantas se sustenta sobre la confianza: carpintería, sala pintura, estampación, encuadernación, plástica, estudio/laboratorio foto, informática, taller bicis, ensayos, quesería, cocina, artes escénicas, textil, cerveza, taller maquinaria grande y fab lab. Todos estos talleres nacen a propuesta de una persona o un grupo, que son los que se encargan de coordinar y responsabilizarse de cada uno de ellos. Además de los talleres existe una bar/comedor con librería, una tienda gratis, un patio con parque de skate y un horno recién construido.

Las demás plantas albergan los espacios privados y éstos ya sí tienen llave: arquitectura, lab, estampación, caracterización, artes escénicas, moda, artes plásticas… Cada uno está encargado de restaurar el espacio y acondicionarlo. Y limpiar las zonas comunes del pasillo en el que está tu taller (pasillo, baños). Los materiales y muebles los han ido consiguiendo por deshechos de antiguas tiendas, del barrio… o los han ido construyendo.

Al tratarse de una asociación con unos gastos fijos de alquiler, existe una cuota socios 25 euros/mes. Esto da opción a utilizar los talleres abiertos y los espacios comunes. Para poder acceder a un espacio privado de 30m, se pagan unos 50 euros/mes. Comienzan a tener lista de espera. Los talleres abiertos, son gestionados por la persona o personas que los propusieron, por lo que también se autofinancian. Para ello han creado un sistema en el que los gestores del taller se encargan del servicio de bar durante una semana, cocinan algo especial, invitan a gente y el beneficio es para ellos. Actualmente cualquier colectivo que necesite ingresos puede solicitar el servicio de bar una semana.

No hay obligación de dar servicios a lo común si tienes un espacio, pero las sinergias surgen por sí solas. La gente que ocupa espacios privados los ceden para hacer reuniones, talleres o presentaciones. Incluso proponen actividades por necesidad de los usuarios. Se supone que cada socio ha de participar en al menos un grupo de trabajo, pero es un planteamiento muy reciente.

Nos emociona el espacio, el proyecto y, sobre todo, la gente. Terminamos la visita con una comida fantástica. Estamos más de una veintena de personas, entre locales  y visitantes, curiosos por ambos proyectos, haciéndonos preguntas sin parar, compartiendo aciertos y errores. Sabemos que el aprendizaje colectivo es fundamental  y que generar redes es potenciar este aprendizaje. Quien sabe si en un futuro podamos acoger en Harinera a  Jazar como colectivo visitante. Desde luego la invitación queda sobre la mesa.

Con mucha motivación y más de una hora de retraso, salimos hacia Bilbao camino de ZAWP, nuestro último destino.

 

En la península de Zorrozaure nos espera Manu. El ambiente del lugar, como apunta Jorge, era algo surrealista: esas cadenas enormes, que parecían de fantasía, el cansancio, la niebla.. De nuevo café y pastas, aunque un ambiente mucho más solitario que en Jazar. Y un gran plano de la “isla” sobre la mesa. Él es actor, músico y ha colaborado en televisión. Su trabajo en Renfe le ha permitido llevar a cabo este proyecto de forma bastante liberada.

Espacio de creación y exhibición disponible en ZAWP_Fuente web ZAWP

Manu nos explica el origen de este proyecto, que remarca es absolutamente personal. En 1998 abrieron “Hacería”, como un espacio cultural para producir. Allí las obras funcionaban 1 mes y el 100% de la taquilla se lo llevaba la compañía. En 2008 aparece el plan de Zaha Hadid y replantea el proyecto para expandirlo a toda la isla: una isla de creación.

Crean Hacería Asociación y aceptan una subvención de medio millón de euros para realizar el proyecto en 2 meses. Apunta que esto fue un gran error. Remarca que nunca se debe caer en la red de subvenciones que no respondan a nuestra capacidad o nuestros proyectos. En este caso, el Ayuntamiento proporciona este dinero para la restauración y equipamiento, y la asociación no puede decidir nada sobre éstos. Restauran 6 edificios y, antes de que las obras concluyan, se abre la convocatoria para ocupar los espacios. Los proyectos son elegidos por un jurado compuesto por 11 personas entre las que se encuentran representantes del ayuntamiento, la diputación, Hacería y artistas reconocidos. Son escogidos 64 proyectos, que pagan un alquiler a Hacería por el uso del espacio, y tienen como condición abrir al público una vez al año. Como resultado de comenzar sin la obra terminada, surgen problemas. El ambiente entre los inquilinos no es bueno y algunos dejan de pagar sus rentas. Deciden entonces reunirse 1 vez por mes para aclarar cuestiones e intentar que surjan sinergias, pero las relaciones están muy deterioradas. Existe mucha confusión sobre los derechos y obligaciones de los ocupantes. Se reclama la subsanación de muchas carencias que la Asociación no puede asumir.

Después de esta introducción al origen del proyecto, Manu nos habla sobre el funcionamiento del espacio en términos de gestión. La asociación actualmente se compone de 7 personas asalariadas (él no cobra), 3 de la junta, 2 de administración y 2 de comunicación. El cobro por los espacios de coworking es de 120 euros mensuales. Además  existen residencias artísticas, motivo por el cual son socios de Trans Europe Hall, una red de residencias internacionales artísticas. Hay tres tipos de residencias artísticas:
– Tipo A­ alquiler del espacio
– Tipo B­ les pagan el viaje y la estancia
– Tipo B1­ invitado por Hacería, con todos los servicios gratis

La financiación es en un 48% pública (Diputación, Gobierno, Ministerio e internacional para el proyecto de residencias) y en un 52% privada: Programación, socios, alquiler de espacios y Amigos ZAWP (20 euros/año el carnet). Estos últimos se benefician de una serie de ventajas, como invitaciones a eventos, descuento en alquiler de espacios, descuento en el alquiler de puesto de venta en el Mercado de Música, reserva de entradas con antelación, envío del mail magazine trimestral de forma gratuita, envío prioritario de información y programación vía mail.

Todo esto nos cuenta Manu entre la visita a distintos espacios del proyecto y las oficinas de ZAWP. Cuando subimos al coche de vuelta, todos estamos extasiados y ávidos de comentar el bombardeo de sensaciones que nos ha sugerido esta visita. En el trayecto sonsacamos algunas ideas reseñables de su discurso. Jorge ha perfilado algunas de ellas y nos parecen muy importantes: sacar adelante un espacio de estas características es duro. Requiere mucha decisión y mucha preparación. Marca la gran diferencia entre planificar, el trabajo en el papel o en el maravilloso mundo de las ideas, y el hacer. Nos recomienda conseguir un compromiso firme de nuestros socios o colaboradores (ayuntamiento, etc..). Marca la gran diferencia entre planificar, el trabajo en el papel o en el maravilloso mundo de las ideas, y el hacer. También vemos la importancia de generar ingresos, apuntando desde el inicio a vías de financiación y creando estrategias para ello de manera continua. Lo que él llamaba hacer “planes de negocio”. Que nos encontraremos, en nuestra hipotética futura actividad como gestores de Harinera, con personas de todo tipo, con provocadores, fantasmones y egos como catedrales … y gente buena. Con todos ellos vamos a tener que saber tratar y conseguir extraer aprendizajes.

Nos quedamos con esta última idea que nos transmitió Jorge: el viaje, el domingo entero, fue muy valioso en todos los sentidos. ¡Y la posibilidad de convivir y hablar entre los harineros fundamental! Para nosotros fue muy emocionante que un grupo tan majo de personas del proceso #HarineraZGZ decidieran embarcarse en un viaje, fuera de la programación, y supieran sacarle tanto partido. Y agradecer infinitamente a la gente de Jazar su hospitalidad y dedicación. Y a Manu su tiempo. ¡¡¡Enhorabuena por el proyectazo que tenéis entre manos!!!

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